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¿Cómo elegir el mejor Abogado? ¿Qué condiciones y cualidades debe tener el mejor abogado que sirva a sus intereses?. Sobre la base de estas cuestiones nos vamos a aproximar a los requisitos necesarios y añadidos que deben estar presentes en un buen abogado, en su mejor abogado.

Elegir el mejor abogado para la defensa de nuestros intereses no es tarea fácil.

Quien ya necesitado un abogado puede contar con ventaja, si el abogado en su momento escogido respondió a las expectativas del cliente.

No obstante, cada caso es un mundo y más aún cada especialidad jurídica, de tal forma que el abogado que nos sirvió estupendamente para llevar, por ejemplo, el proceso de divorcio o la reclamación de un crédito, puede no ser el más idóneo en otro tipo de asuntos.

Quiero en este post exponer, en principio, cuáles son las cualidades del abogado que más se repiten en otros artículos para después resaltar las que, según mi parecer, son las más relevantes.

Del examen de doce post, escogidos de las primeras páginas de internet que se refieren a esta materia, destacan, como cualidades más citadas, la especialización, la experiencia y las recomendaciones o referencias de clientes.

Estas cualidades, que han de estar presentes en un buen abogado, o en el mejor abogado para la defensa de los intereses del cliente, aparecen en nueve de los doce posts.

Le siguen en este ranking de condiciones, la localización del despacho y el fácil acceso al despacho de abogados, con ocho citas, la mención a al importe de los honorarios del abogado o a algún aspecto relevante de los mismos (siete citas) y la accesibilidad del letrado a las demandas de sus clientes, con seis citas.

Otras cualidades que también se mencionan son la confianza que aporta el abogado, su honradez o la sinceridad.

Tal vez lo que se echa en falta en esta relación de buenas condiciones, es el establecimiento de una prelación entre ellas, de forma que se especifique qué cualidades han de primar por encima de otras.

Empiezo destacando, de entras las bondades del mejor abogado tomadas en cuenta, las que me han resultado más gráficas y las que mejor explican su relevancia:

LA ESPECIALIZACIÓN DEL ABOGADO:

En el post ¿Cómo elegir un buen abogado? de la URL https://www.lawblegal.com/como-elegir-un-buen-abogado/, se hace referencia a la especialización de una manera muy gráfica y fácil de entender:

“Un abogado experto y especializado en la materia objeto de tu problema, te ofrecerá garantías que otros profesionales no especializados en otros ámbitos no te podrán ofrecer nunca. Veámoslo de otro modo: si tienes un problema médico de corazón ¿visitarías a un médico de familia o a un neurólogo? La respuesta es sencilla, no… Pues en el mundo jurídico pasa exactamente lo mismo, la especialización es un punto básico a favor de ese abogado que estás buscando”.

 

LA EXPERIENCIA DEL ABOGADO:

Destaco, respecto de esta cualidad, la que se recoge en la web https://fontelles.com/como-escoger-a-un-buen-abogado-en-10-consejos/ del mismo título: ¿Cómo escoger a un buen abogado en 10 consejos?

Me ha llamado la atención porque, al igual que en la especialización, recurre a varios símiles muy útiles para entender el concepto, y por destacarla como prioritaria por encima de otras:

“Experiencia: Pilar número uno y, a nuestro entender, fundamental. Igual que no nos dejaríamos operar por un cirujano recién salido de la facultad de medicina o algún piloto que haya finalizado la escuela recientemente y con nula experiencia de vuelo, sólo un abogado experimentado podrá ofrecer el mejor asesoramiento y cuidar mejor los intereses de todas aquellas personas que acudan a su consulta”.

 

LAS RECOMENDACIONES O REFERENCIAS DE CLIENTES:

En el Blog de Hernández-Vilches, en el post titulado ¿Cómo elegir el mejor abogado?, (http://blog.hernandez-vilches.com/como-elegir-y-bien-un-abogado/), describe esta condición de la siguiente forma:

“La recomendación es uno de los métodos más fiables para la elección de abogado y otros servicios profesionales, la experiencia de gente de nuestro entorno puede servirnos de base para la búsqueda de nuestro abogado. No te quedes en la simple recomendación, pregunta por las cosas positivas y las negativas, con esos datos y sabiendo de quien viene la recomendación podrás hacerte una composición de lugar bastante atinada del abogado y si puede ser digno de confianza, tu confianza”.

Me gusta esta descripción porque no se ciñe a la mera recomendación, sino que aconseja un análisis crítico de la misma y una valoración de la fuente de la que procede la recomendación, pues, obviamente, hay personas que por personalidad o preparación nos pueden merecer más confianza que otras.

LOCALIZACIÓN DEL DESPACHO DE ABOGADOS:

En https://abogadium.com/eltintero/articulo/-como-elegir-un-abogado-, se hace referencia a la ubicación geográfica como uno de los factores que deben de tomarse en consideración:

“Obviamente, no elegiremos a un abogado que esté a 1.000 km de distancia de nuestra localidad, por mucho que nos lo hayan recomendado. Teniendo en cuenta que deberemos visitarle al menos un par de veces, es conveniente escoger un despacho cercano a nuestro lugar de trabajo o residencia. Tener que desplazarnos más de una hora puede resultar un inconveniente”.

Para la publicación ¿Cómo elegir un Abogado?, de https://murojuridico.info/-como-elegir-abogado/, “El criterio de delimitación geográfica seguida por Murojurídico.info es por partidos judiciales. Un partido judicial es una unidad territorial para la administración de justicia, integrada por uno o varios municipios limítrofes y pertenecientes a una misma provincia. Así, los Juzgados se encuentran en la localidad cabecera de partido”.

HONORARIOS DEL ABOGADO:

En https://mctabogados.com/elegir-abogado/, al tratar el tema relacionado con los honorarios del abogado hace referencia a un criterio que comparto: la proporcionalidad entre el precio y el servicio recibido, y añade:

“¿Confiarías en un dentista que te empastara una muela o un mecánico que te arreglara el freno de mano, si fuera gratis? Si quieres un abogado que se interese por ti y se preocupe por tu asunto, olvídate de que sea gratis. Es más, desconfía, pues no recibirás el servicio y atención que esperas. Por lo general, el coste del servicio de un abogado es directamente proporcional a la calidad, atención y estudio que dedique al asunto”.

En la publicación ¿Cómo escoger abogado? de la web https://www.marbenabogados.com/como-escoger-abogado/, se hace referencia a que los honorarios baratos no son el mejor criterio de búsqueda, pues, “si el caso se acaba perdiendo al final el asunto habrá salido caro”.

Pero yo matizaría la anterior afirmación con la que se recoge en la web https://www.cosaslegales.es/consejos-para-elegir-un-buen-abogado/, en donde destaca, en lo referente a los honorarios del abogado lo que sigue:

“Busca un profesional honrado, que no sea abusivo en sus honorarios y que po el contrario, posea tarifas claras y justas. Solicita antes un presupuesto, donde se incluyan todos los gastos previstos”.

Sobre esta idea de Costes razonables, no abusivos y proporcionados a la gravedad del asunto, gira la idea publicada en el post “8 razones para elegirnos como Abogado Penalista”, en la web: http://www.abogadosypenalistas.es/como-elegir-buen-abogado-penalista.php

Debo destacar la referencia a la transparencia en los honorarios que se contiene en el artículo ¿Cómo elegir un Buen Abogado?, publicado en la web https://curiosidadescuriosas.com/consejos-curiosos/como-elegir-un-abogado/, en donde dice:

“Contrata un abogado que desde el primer momento te muestre la mayor transparencia en relación con las tarifas económicas de la contratación de sus servicios”. Y añade:

“Para muchos clientes, contratar un abogado puede suponer un estrés financiero que puede afectar de una forma negativa a su calidad de vida. Por esta razón, elige a profesionales que, desde el primer momento, te presenten un presupuesto cerrado de gasto”.

ACCESIBILIDAD Y CONFIANZA EN EL ABOGADO:

 

En el artículo ¿Cómo elegir el mejor abogado penal?, en http://feliusanchez.com/elegir-mejor-abogado-penal/, bajo el sugerente epígrafe, “El abogado penal debe despertar tu confianza y ser accesible”, hace una descripción de cómo debe ser una adecuada relación abogado-cliente:

“Antes hablábamos del ‘feeling’ que debes tener con tu abogado, pero es que es un aspecto primordial. Date cuenta de que pones en sus manos cosas muy importantes para tu vida, entre ellas, como ya dijimos, tu patrimonio o tu libertad”

“Si tu letrado no te infunde confianza y tienes dudas, es mejor cambiar a tiempo…”

“Para eso debes valorar su actitud ante los problemas o las dudas que le planteas, si te sientes cómodo con él, si es empático, si lo ves animado y convencido de ganar el pleito, si es transparente y honesto (aunque sea para darte malas noticias) y, en definitiva, si lo ves preparado para ayudarte a conseguir una buena resolución”.

“Sobre todo, debe estar a tu disposición para todo lo que le puedas necesitar en relación al caso y sentir que se complace en atenderte de la mejor manera posible, centrándose en ti y en tu conflicto cada vez que tengáis una reunión, sin que lo notes despistado, abúlico o disperso”.

“Es decir, debe ser un profesional accesible que establezca un canal de comunicación continuo y enérgico contigo, para que no sientas en ningún momento del procedimiento la sensación de estar solo, desamparado o confuso por no entender los vericuetos de un proceso judicial”.

 

HONESTIDAD Y SINCERIDAD DEL ABOGADO:

En este apartado, voy a destacar la introducción que contiene el post de la web https://www.cosaslegales.es/consejos-para-elegir-un-buen-abogado/, y que dice así:

“Sólo un verdadero profesional debe de tener importantes cualidades, como son la honestidad, sinceridad, conocimientos, profesionalidad y experiencia entre otros, que debe poner al servicio del cliente”.

En el artículo titulado “7 claves para encontrar un buen abogado”, publicado en la URL http://www.despachotomasmartinez.com/blog/2015/08/18/7-claves-para-econtrar-un-buen-abogado/, destaca la honradez y la honestidad como valores positivos del buen abogado.

El compendio de cualidades que debe reunir un buen abogado aparece básicamente reflejado en los artículos citados, en los que existe cierto consenso sobre las condiciones que debe reunir un abogado de confianza, pese a que en algunos de ellos se enfatice más en unos aspectos.

APORTACIÓN ADICIONAL A LAS CONDICIONES QUE DEBE REUNIR EL MEJOR ABOGADO PARA SUS INTERESES:

Considero que no se pueden valorar todas las cualidades mencionadas de forma aislada.

Pienso que existe un elemento aglutinador de todas ellas que, según mi criterio, gira en torno a LA CONFIANZA.

Yo, particularmente, tengo mi dentista de confianza y, aunque me tenga que desplazar hacia otra ciudad, no lo cambio por ningún otro.

La confianza en el abogado no es una confianza ciega, sino basada en datos contrastados. A veces, tales datos proceden de un trato previo exitoso. Pero el abogado, a diferencia del dentista, no es un servicio del que todo el mundo haya necesitado disponer con cierta frecuencia. Por ello, la experiencia previa puede ser inexistente. Por otro lado, normalmente quien busca un buen abogado es porque no conoce al abogado en el que de depositar su confianza.

La confianza se asienta sobre varios pilares. Dos de ellos son básicos y no merecen una extensa explicación. Se trata de la experiencia y la especialización.

El Derecho, como otras ramas del conocimiento, es muy amplio y en constante transformación. Por ello es cierto que la especialización es muy importante. De entrada, te asegura que el abogado está familiarizado con el Derecho penal, el Derecho laboral, el Derecho civil, mercantil, administrativo, o con algún tipo de causas o subgrupos de cada una de estas ramas.

La experiencia, por su parte, es fundamental para afrontar un juicio o un conflicto jurídico con cierta seguridad. No podemos ser especialistas de una rama del derecho que no hemos ejercido o que la hemos ejercido escasamente. Esta realidad puede ser dolorosa para los abogados que inician su andadura pero, por desgracia, los planes de estudio están más centrados en una enseñanza teórica.

Pero si en algo quiero poner el acento es en la insuficiencia de la experiencia, la especialización e incluso de la buena y actualizada formación del abogado.

Lo que quiero destacar es que las anteriores cualidades son necesarias pero, por sí solas, insuficientes para encontrar el abogado de nuestra confianza.

Existe un valor, no mayoritariamente expuesto, que guarda una estrecha relación con el ejercicio honesto de la profesión de abogado.

Es decir, el abogado, además de gozar de experiencia y estar especializado, tan solo es competente y merecedor de confianza si actúa con diligencia y se esfuerza al máximo en conocer y defender su asunto.

Para ello, ha de estar dispuesto a entrevistarse cuantas veces sean necesarias con su cliente y a mantener siempre abierto un canal de comunicación. Esta interrelación abogado-cliente opera en una doble dirección: no solo es beneficiosa para ampliar conocimientos del caso, sino que es imprescindible para un cliente que, por el tipo de asunto y las consecuencias que de él se pueden derivar, se puede sentir tremendamente angustiado.

La disponibilidad del abogado es esencial y la fluidez en la comunicación consolida progresivamente la confianza inicialmente depositada en el abogado.

El mejor abogado es, en suma, el que se preocupa por el asunto que se le encomienda y por la relación con el cliente. Solo así se consigue que el buen abogado se convierta en el mejor abogado para quien lo ha contratado; en el abogado de su entera confianza.

Pero si el cliente potencial reflexiona sobre las cualidades que debe reunir su mejor abogado, no puede pretender que el coste sea irrisorio. Si usted quiere contratar un abogado especializado, experimentado, comprometido con su asunto y dispuesto a atenderle en todo momento, los honorarios deben guardar una razonable proporción con estos valores.

Un criterio de ponderación gira en torno a la complejidad del asunto. Es decir, puede significar menos esfuerzo para el letrado llevar diez alcoholemias a razón de 1.000 euros por cada una, que llevar un único delito de malversación de caudales públicos y blanqueo de capitales por una suma de 20.000 euros.

De hecho, llevar una gran causa mal presupuestada, puede repercutir negativamente en el buen funcionamiento del despacho de abogados.

No es necesario cobrar desorbitadamente, ni mucho menos, pero sí es imprescindible cobrar en proporción al trabajo y tiempo que te vaya a empeñar cada caso.

Pero también entra en juego, para valorar la proporcionalidad de los honorarios, otro factor que no puede ser controlado por el cliente: los costes de mantenimiento del despacho.

Relacionado con lo anterior, aconsejo encarecidamente que no contrate los servicios de un despacho sin conocer y contactar personalmente con la persona que le llevará su asunto de principio a fin.

Aunque haya comunicación fluida entre distintos abogados de un mismo despacho, quien conocerá su asunto, quien contactará con usted, quien le informará de cómo van los trámites judiciales, debe ser un abogado concreto y determinado: el abogado en el que usted depositó su confianza; su mejor abogado.

 

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