Este tipo de delitos se regulan en los artículos 197 y siguientes del CP, bajo la rúbrica “Del descubrimiento y revelación de secretos” (Capítulo I, del Título X, comprensivo de los delitos contra la intimidad, el derecho a la propia imagen y la inviolabilidad del domicilio).

El bien jurídico protegido es, en esencia, la intimidad personal. Para dar cobijo a conductas merecedoras de reproche penal en este ámbito, los artículos 197 y siguientes, recogen una pluralidad de comportamientos. Sin embargo, con algún matiz, las acciones penalmente relevantes parten de la comisión de alguno de los hechos recogidos en el tipo básico del artículo 197, bien en su apartado primero, bien en el segundo de ellos.

Por tal razón, entender la regulación contenida en estos apartados es esencial para reconocer la presencia del delito de revelación de secretos o su difusión en otros tipos cualificados, bien por el sujeto agente, bien por afectar derechos fundamentales de la persona, etc., aunque sin olvidar que, aisladamente, algún precepto o apartado de los que siguen a los dos primeros puntos del artículo 197 pueden disponer de cierto grado de autonomía.

El propósito de este artículo responde a la necesidad de esclarecer cuáles son los comportamientos penalmente relevantes encuadrables en los tipos básicos comprendidos en los apartados 1 y 2 del artículo 197 del Código Penal sobre revelación y descubrimiento de secretos.

Acciones comprensivas del delito de revelación y difusión de secretos del artículo 197.1 del Código Penal

 

Comprende los comportamientos o acciones encaminadas a este fin: descubrir o revelar secretos ajenos. Por tanto, nos encontramos ante un delito necesariamente doloso, presidido por la presencia de un elemento subjetivo, que se traduce en la finalidad de descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro.

Dentro del apartado primero del artículo 197 del CP se describe una pluralidad de conductas encuadrables en este tipo penal:

 

  • El apoderamiento de papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales;
  • La interceptación de telecomunicaciones; o
  • La utilización de artificios de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación.

Apoderamiento de papeles, cartas, mensajes…

 

El apoderamiento es un aspecto fundamental del primer inciso del art. 197.1 CP, cuya concurrencia es imprescindible para considerar típica la conducta. Tal apoderamiento (según informa la STS de 18 de febrero de 1999, EDJ 377) ha de entenderse en el sentido equivalente al de la forma comisiva de la apropiación indebida utilizada en los delitos patrimoniales, aunque su coincidencia no sea total a la luz de los bienes jurídicos protegidos… (STS 14-9-00, EDJ 27681).

 

La relevancia típica del apoderamiento está condicionada por la existencia de una especial intención del agente –de “descubrir los secretos de otro o de vulnerar su intimidad”-. Es descrito por la jurisprudencia (SSTS 20-6-03, EDJ 49583; 10-12-04. EDJ 197316) como “un delito mutilado en dos actos, dentro de los delitos de intención, en el que el agente se apodera de los papeles, cartas, etc., para descubrir los secretos de otro o vulnerar su intimidad”.

 

En la modalidad de apoderamiento no es preciso que el autor llegue a descubrir los secretos o a vulnerar la intimidad, pero sí es necesario un acto de apoderamiento, entendido como el que “comprende las conductas consistentes en coger o hacerse con algo mediante el empleo de fuerza, lo que, trasladado analógicamente al terreno en que aquí se opera, implicaría vencer algún tipo de resistencia, como la impresa en la predisposición de alguna medida o cautela adoptada, precisamente, para evitar el conocimiento por otras personas de datos o informaciones que el directamente interesado buscara preservar (STS 30-5-11, EDJ 103704).

 

Lo anterior implica que, en ausencia de tal acto de apoderamiento, tampoco resultan aplicables las previsiones sancionadoras (art. 179.3, pfo.2º).

a quienes, sin haber participado en el descubrimiento, difundan, revelen o cedan a terceros los hechos descubiertos.

 

No puede, por tanto, equipararse el apoderamiento al mero hecho de alcanzar conocimiento de esos datos relativos a secretos de otro (STS 19-5-17, EDJ 72678).

 

Interceptación de las telecomunicaciones o la utilización de artificios técnicos de escucha (entre otros) como medio de obtención de secretos ajenos

 

La interceptación de telecomunicaciones se refiere a la conducta del tercero que se introduce en la conversación ajena, o que accede a la comunicación de otro, sin interrumpir u obstruir la misma.

 

La utilización de artificios técnicos de escucha (y otros), e refiere a la utilización de artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación.

Aquí se alude a conductas de control auditivo y visual clandestinos (SS TS 10-12-04, EDJ 197316) como, por ejemplo, la instalación clandestina de aparatos de filmación en lugares cerrados o los de empleo de artificios técnicos para grabar desde fuera lo que sucede en un lugar cerrado como puede ocurrir en las grabaciones con videocámara de las imágenes de una persona que se encuentra en su dormitorio, etc.

 

Por su parte, la cláusula general relativa a la utilización de cualquier otra señal de comunicación tendente a al descubrimiento y revelación de secretos de terceros, recogida en el último inciso del art. 197.1 del Código Penal, trata de incluir en el tipo las distintas innovaciones tecnológicas que se puedan producir en el ámbito de las comunicaciones electrónicas, como las videoconferencias.

El apoderamiento, la interceptación o el uso de artificios técnicos para el descubrimiento de los secretos o la intimidad del sujeto afectado es, pues, elemento inherente al tipo penal, y son aplicables tanto al autor directo como al mediato (aquel que se sirve de la información sin participar directamente en su ilícita obtención); e igualmente, es consustancial a este tipo de acciones la obtención (o el intento de obtención), a través de ellas, de datos privados, aunque no necesariamente deban relacionarse con la esfera más íntima del sujeto.

El apoderamiento (o cualquiera otra forma de acceso a los secretos o a la intimidad personal) no es compatible con el acceso legal y pacífico a tales datos.

 

El apoderamiento, la interceptación… precisan, dentro del ámbito de este tipo penal, de un desvalor añadido, que se ha de traducir en la intromisión forzosa e indebida en la intimidad ajena con el simple y único propósito de acceder a datos que permanecen ocultos. Este tipo penal exige desvelar aspectos de la intimidad mediante el uso de mecanismos no habilitados a este fin.

 

Resulta evidente que el simple manejo de datos ya conocidos es incompatible con la revelación de secretos o aspectos íntimos (o reservados) de la personalidad, por lo que tales actos no pueden tener cabida en este apartado del Código Penal, ni tampoco se tipifica en el artículo 197.1 CP el uso compartido, entre compañeros, de datos que han estado manejando por razón de su actividad profesional.

Elemento Subjetivo del tipo de revelación de secretos:

 

El artículo 197.1 CP tutela el derecho fundamental a la intimidad personal garantizado en el artículo 18 de la Constitución; de ahí que este tipo penal solo admita formas dolosas de comisión.

 

El tipo requiere el dolo o conocimiento por el autor de los elementos del tipo objetivo, además de un especial elemento subjetivo consistente en que la acción se ejecute con la finalidad (“para”) de descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro (en este sentido, STS 237/07, 21-3 -Tol 1050619-).

H2.- El tipo básico de utilización indebida de datos reservados (art. 197.2 CP)

 

La conducta típica que sanciona este precepto afecta a quien, sin estar autorizado, se apodere, utilice o modifique, en perjuicio de tercero, datos reservados de carácter personal o familiar de otro que se hallen registrados en ficheros o soportes informáticos, electrónicos…, o acceda por cualquier medio a los mismos y a quien los altere o utilice en perjuicio del titular de los datos o de un tercero.

 

Los verbos nucleares usados en el artículo 197.2 CP nos remiten a conductas de apoderamiento o aprehensión material o virtual de datos reservados; de utilización o uso ilegítimo de la información contenida en ellos; de modificación o alteración -cambiar, alterar o transformar esos datos reservados registrados- y de acceder, mediante el conocimiento o la obtención de información sobre tales datos (es decir, tenerlos a disposición), de los datos reservados de carácter personal o familiar registrados en ficheros, soportes informáticos o archivos, siempre y cuando se lleven a cabo con la finalidad de perjudicar a un tercero STS 18-2-99, EDJ 377; STS 11-7-01, EDJ 16167).

 

La doctrina del Tribunal Supremo, en torno a los requisitos de las tres conductas típicas -apoderarse, utilizar o modificar- es pacífica al exigir que la obtención de los datos lo sea desde el archivo o registro público en el que se almacenan, por lo que quedan fuera de su órbita de aplicación otras formas de utilización que excluyan haber rebasado la barrera de protección que implica el registro que los alberga (entre otras, véase STS de 17 de junio de 2014, EDJ 162737 o la STS de 12 de mayo de 2016, EDJ 61358). Añade la STS 1328/09, de 30-12, Tol 1781394, al hacer referencia al concepto de archivo o registro, que debe entenderse por tales un conjunto organizado de información relativa a una generalidad de personas (…) de acceso y utilización limitada a personas concretas y con finalidades específicas.

 

Tan solo cabe la comisión dolosa de este tipo de delitos, requiriéndose además la concurrencia de un especial elemento subjetivo del tipo, al exigir que el agente obre “en perjuicio” de otro, aunque no resulta preciso que se cause un perjuicio ajeno para su consumación, siendo suficiente, para la realización de la acción típica, que se lleve a cabo para causar a otro cualquier clase de perjuicio (STS 11-7-01, EDJ 16167).

 

Los datos obtenidos no se deben encontrar, pues, depositados en ninguna base de datos, pública o privada o, en terminología ya empleada, no pueden ser parte de un conjunto organizado de información relativa a una generalidad de personas.

 

Call Now Button